Lenguaje oral y comunicación
Comprensión, expresión, vocabulario, gramática, narración, conversación y uso social del lenguaje.
Evaluamos dificultades de comunicación, lenguaje, habla y funciones orofaciales. La intervención parte de las necesidades y el contexto de cada persona.
La logopedia previene, evalúa y trata dificultades relacionadas con la comunicación, el lenguaje oral y escrito, el habla, la voz, la audición funcional, la deglución y otras funciones orofaciales. La valoración determina qué áreas conviene trabajar.
En infancia, adolescencia y juventud, la intervención puede centrarse en la comprensión y la expresión, la articulación, la lectura y la escritura o la inteligibilidad del habla. También puede abordar la respiración, la masticación y la deglución. Cuando hace falta, el trabajo se coordina con la familia, la escuela y otros profesionales.

Un proceso adaptado
El proceso se adapta a la edad, la forma de comunicarse, el contexto y los objetivos acordados. Suele organizarse en cuatro momentos:
Recogemos el motivo de consulta, la historia de desarrollo y la información relevante de la familia, la escuela o profesionales previos.
Observamos las habilidades y dificultades mediante conversación, actividades y pruebas adecuadas a la edad y al área de consulta.
Compartimos los resultados y acordamos las prioridades. Elegimos actividades y estrategias relacionadas con los objetivos de la persona.
Revisamos la evolución, ajustamos los objetivos y, con el consentimiento necesario, coordinamos pautas con la familia, la escuela u otros profesionales.

La secuencia y la duración varían. La valoración puede indicar que conviene coordinarse o derivar a otro profesional.
La valoración identifica las áreas que requieren apoyo y las capacidades en las que puede apoyarse la intervención. El plan puede incluir uno o varios ámbitos:
Comprensión, expresión, vocabulario, gramática, narración, conversación y uso social del lenguaje.
Procesos relacionados con lectura, escritura, ortografía y comprensión, dentro del ámbito logopédico y en coordinación con el contexto educativo.
Producción de sonidos, inteligibilidad, planificación motora del habla, ritmo o fluidez, según la dificultad evaluada.
Uso y cuidado de la voz cuando forme parte de la cartera confirmada y, si procede, en coordinación con otorrinolaringología.
Respiración, postura y movilidad de labios, lengua y mandíbula, masticación y patrones deglutorios, frecuentemente desde un abordaje interdisciplinar.
Apoyo al desarrollo del lenguaje, la escucha y la comunicación en personas sordas o con pérdida auditiva, coordinado con los recursos audiológicos y educativos correspondientes.
No todas las dificultades requieren intervención logopédica ni todas las áreas se trabajan del mismo modo. La propuesta se decide después de valorar cada caso.
Atendemos a niños, niñas, adolescentes y jóvenes con dificultades de comunicación, lenguaje, habla, aprendizaje o funciones orofaciales. Algunas personas tienen un diagnóstico de TEA, pérdida auditiva, TDA/TDAH u otras necesidades educativas especiales. Otras consultan por una dificultad concreta sin diagnóstico previo.
La intervención se define a partir del perfil comunicativo y funcional. El diagnóstico es una parte más de la valoración. Si la necesidad queda fuera del ámbito logopédico o requiere otra exploración, explicamos con qué profesional conviene coordinarse.
Las sesiones se adaptan a la edad, los objetivos y la forma de participar de cada persona. Pueden incluir conversación, juego, lectura, escritura, ejercicios de habla o actividades funcionales relacionadas con la respiración, la masticación y la deglución.
La logopeda explica qué se está trabajando y utiliza apoyos comprensibles. En menores, la familia puede recibir orientaciones para acompañar determinados objetivos en la vida cotidiana sin convertir el hogar en una extensión constante de la consulta.
El seguimiento permite revisar cambios, dificultades y generalización fuera de la sesión. La frecuencia y duración no pueden fijarse de antemano de forma universal.
Acompañar capacidades
Los objetivos se acuerdan después de la valoración y se formulan de manera concreta, funcional y revisable.
La profesional
Logopeda y maestra de Educación Primaria
Licenciada en Logopedia por la Universitat Ramon Llull – Blanquerna de Barcelona y en Educación Primaria por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Su vocación por ayudar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes con dificultades en la comunicación y el aprendizaje la llevó a especializarse en logopedia. Trabaja con personas que presentan alteraciones en ámbitos como el lenguaje oral y escrito, el habla, la deglución y las funciones orofaciales. También acompaña a alumnado con trastorno del espectro autista (TEA), alteraciones auditivas, déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA/TDAH) y otras necesidades educativas especiales (NEE).
Su formación en Educación Primaria le permite comprender mejor el contexto escolar y las necesidades del alumnado dentro y fuera del aula. Esta doble perspectiva enriquece la intervención logopédica y favorece una atención global, coordinada y personalizada.

Esta guía resume los principales ámbitos de trabajo, las personas a las que se dirige el servicio, algunos objetivos posibles y la forma de acompañamiento.
Ver infografíaInstitut Espasa
La formación de Mònica en logopedia y Educación Primaria facilita comprender tanto la intervención clínica como las demandas escolares.
Priorizamos habilidades que puedan trasladarse a la comunicación, la participación y las actividades cotidianas.
Cuando el caso lo requiere y existe consentimiento, trabajamos en coordinación con familia, escuela y otros profesionales.
Institut Espasa está en Barcelona, en la zona de Sarrià.
Puede abordar dificultades de comunicación, lenguaje oral y escrito, habla, voz, audición funcional, deglución y funciones orofaciales. Las áreas concretas dependen de la cartera del centro y de la valoración de cada caso.
No siempre. Se puede consultar a partir de una dificultad observada. La primera entrevista ayuda a decidir qué valoración hace falta y si conviene la participación de otro profesional.
Conviene consultar cuando una dificultad de comunicación, habla, comprensión, lectura, escritura, alimentación o funciones orales preocupa, persiste o afecta a su participación. La valoración profesional permite entender mejor qué ocurre sin asumir un diagnóstico de antemano.
Puede trabajar objetivos logopédicos en personas con TEA, TDA/TDAH u otras NEE, pero no trata el diagnóstico en sí. La intervención se define según el perfil de comunicación, lenguaje, aprendizaje y participación de cada persona.
Cuando es útil para los objetivos y la familia lo autoriza, se puede compartir información y coordinar orientaciones con el centro educativo. El modo de coordinación se acuerda en cada caso.
Sí, si la revisión clínica confirma estos ámbitos en la cartera del servicio. La valoración puede incluir respiración, movilidad, masticación y deglución, y requerir coordinación con odontología, ortodoncia, otorrinolaringología u otras especialidades.
No existe una duración única. Depende de las necesidades, objetivos, frecuencia, evolución y contexto. El plan se revisa periódicamente y se comparte con la persona o la familia.
Si tú o alguien de tu familia tiene dificultades con la comunicación, el lenguaje, el habla o la deglución, puedes contárnoslo. Te escucharemos y te orientaremos sobre qué apoyo logopédico puede ser adecuado.