Ansiedad, miedos y preocupación
Cuando la alerta, la anticipación, el pánico o la evitación limitan decisiones, relaciones o actividades cotidianas.
Un proceso para comprender lo que te ocurre, acordar objetivos y trabajar el malestar con una intervención adaptada a tu historia y a tu situación actual.
La psicoterapia es un proceso de trabajo con un profesional de la psicología. Permite explorar pensamientos, emociones, conductas, relaciones y experiencias que generan malestar o dificultan el día a día.
No consiste únicamente en desahogarse ni en recibir consejos. A partir de una valoración inicial se acuerdan objetivos y una forma de trabajo. Según la situación, las sesiones pueden incluir conversación, observación de patrones, psicoeducación, práctica de recursos o técnicas específicas. El enfoque se adapta a las necesidades, preferencias y momento de cada persona.
No hace falta tener un diagnóstico ni llegar con una explicación ordenada de lo que ocurre. Parte del proceso puede ser, precisamente, poner palabras al malestar, comprenderlo y decidir qué cambios resultan importantes y posibles.
Un proceso compartido
Cada proceso es diferente, pero suele organizarse en tres momentos que se revisan de forma flexible.
Hablamos de lo que te preocupa, cómo afecta a tu vida y qué esperas de la terapia. Exploramos la historia relevante, los apoyos y los recursos para comprender tus necesidades y prioridades.
Definimos qué queremos trabajar y explicamos las opciones terapéuticas que pueden encajar, para tomar decisiones de forma informada.
Observamos cambios, dificultades y utilidad de las sesiones. Los objetivos, la frecuencia o la forma de trabajo pueden ajustarse cuando sea necesario.

Se puede consultar por un problema concreto, por un malestar que se mantiene en el tiempo o porque algo no funciona como te gustaría aunque todavía no sepas ponerle nombre.
Cuando la alerta, la anticipación, el pánico o la evitación limitan decisiones, relaciones o actividades cotidianas.
Dificultad para desconectar, descansar, poner límites o sostener las demandas personales, familiares o laborales.
Sucesos puntuales o experiencias repetidas que siguen provocando activación, recuerdos intrusivos, desconexión, miedo o dificultades relacionales.
Procesos de adaptación ante una pérdida, una separación, una enfermedad, una mudanza, cambios familiares o transiciones importantes.
Conflictos que se repiten, dificultad para expresar necesidades, inseguridad, autoexigencia o formas de protección que hoy generan malestar.
Sensación de no estar bien, somatización o bloqueo sin una causa clara, que conviene comprender y, cuando corresponda, coordinar con atención médica.
En una sesión puedes hablar de lo que te preocupa, de situaciones recientes o de experiencias anteriores que ayudan a comprender el presente. El profesional escucha, pregunta, ayuda a ordenar la información y propone formas de observar o trabajar aquello que se ha acordado.
No tienes que contarlo todo de una vez. Puedes expresar dudas, decir que algo te resulta difícil o pedir que se revise el ritmo. Algunas sesiones se centrarán en comprender lo que te ocurre y otras en practicar recursos, observar patrones o utilizar una técnica específica cuando esté indicada y se haya explicado previamente.
La conversación se desarrolla en un marco de privacidad y confidencialidad profesional.

Comprender y avanzar
Los objetivos se acuerdan después de comprender la situación y se revisan a lo largo del proceso.
Contamos con experiencia en el trabajo con experiencias adversas y traumáticas. Combinamos perspectivas y herramientas adaptadas a tus necesidades y objetivos, y nos coordinamos con otros profesionales cuando resulta útil y con tu consentimiento.
De lunes a viernes, de 9:00 a 20:00 h.
No. Se puede pedir una primera visita a partir de un malestar, una dificultad concreta o la sensación de que algo no va bien. La valoración ayuda a comprender qué ocurre y qué tipo de apoyo puede ser adecuado.
La primera sesión marca el inicio del proceso terapéutico. Hablamos de lo que te preocupa y puedes plantear dudas sobre la forma de trabajo y las condiciones prácticas.
La psicoterapia se desarrolla bajo confidencialidad profesional. Al inicio se explican sus límites legales y de seguridad, así como cualquier coordinación con otros profesionales, que se realiza con la información y el consentimiento que correspondan.
No existe una duración universal. La duración y la frecuencia se acuerdan según el motivo de consulta, los objetivos, la evolución, las circunstancias de cada persona y la disponibilidad clínica y personal. El plan se revisa y puede ajustarse durante el proceso.
No. Puedes empezar por lo que puedas compartir. El profesional debe explicar las propuestas, respetar el ritmo acordado y preparar el trabajo con experiencias difíciles antes de abordarlas.
Sí, cuando esté indicado. La medicación debe valorarla y supervisarla un profesional médico. Con tu consentimiento, puede ser útil coordinar la psicoterapia con psiquiatría, medicina u otros profesionales.
Puedes hablarlo durante el proceso. La relación terapéutica y la colaboración son importantes. Revisar objetivos, pedir aclaraciones, plantear un cambio o valorar otra derivación son opciones legítimas.
La primera visita marca el inicio del proceso terapéutico. Con tu terapeuta empezarás a trabajar sobre el motivo de consulta y a definir los objetivos terapéuticos.